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domingo, 9 de noviembre de 2014

Jornada escolar única: más de lo mismo, o peor



Jornada escolar única: más de lo mismo, o peor
 

​Es una reforma necesaria y decisiva. Pero la “prueba piloto” que hará el gobierno resulta en realidad oportunista, improvisada, anti-técnica y muy mal diseñada.  Los jóvenes y niños de Colombia requieren -y merecen- seriedad. 
 Ángel Pérez Martínez*

Artículo publicado por Razón Pública en: 
http://www.razonpublica.com/index.php/econom-y-sociedad-temas-29/8019-jornada-escolar-%C3%BAnica-m%C3%A1s-de-lo-mismo,-o-peor.html
La propuesta
Este 15 de octubre, a mes y medio de finalizar el calendario escolar de 2014, Gina Parody anunció que el Ministerio de Educación Nacional (MEN) y el Servicio Nacional de Aprendizaje (SENA) llevarán a cabo una prueba piloto de ampliación de la jornada escolar.
La “prueba piloto” consistirá en ampliar en tres horas diarias la jornada escolar para 53.000 estudiantes de noveno grado en 550 instituciones oficiales ubicadas en 14 departamentos. Las tres horas adicionales serán atendidas por 2.500 instructores del SENA.
Con esas tres horas extras, el Ministerio quiere  alcanzar cuatro objetivos:
1.      Aumentar la equidad al igualar a los estudiantes de los colegios públicos con los  de colegios privados de buena calidad, quienes asisten a las instituciones escolares ocho horas diarias en promedio;
2.      Fortalecer las competencias básicas y remediar las deficiencias de los estudiantes en materia de razonamiento cuantitativo, lectura crítica y ciencias;
3.      Disminuir la deserción escolar en el grado noveno, y
4.      Empezar el proceso de articulación de la educación media con la educación superior, en este caso con el SENA.
La razón
Para sustentar esta decisión, el MEN destaca que “los resultados de matemáticas en las Pruebas Saber 2013 muestran una realidad preocupante, el porcentaje de estudiantes que obtiene resultados en las categorías insuficiente o mínimo es elevado y crece en los grados superiores: mientras que en tercero de primaria es de 49%, en noveno llega a 74%”.

Esta fue toda la explicación oficial para comenzar el proceso con los estudiantes del noveno grado. Y aunque ni la ministra ni el presidente lo hubieran dicho, con alguna malicia podría pensarse que la “prueba piloto” también pretende mejorar el desempeño de los estudiantes que presentarán la prueba Pisa en el 2015, pues esa prueba se aplica a jóvenes de 15 años, la mayoría de ellos matriculados en los grados noveno o décimo.
La “prueba piloto” ayudaría entonces a que Colombia mejore los resultados en la prueba PISA y por esa vía el Gobierno Santos muestre avances en el sistema educativo de Colombia, lo cual hará el acceso más fácil a la Organización para la Cooperación y el Desarrollo (OCDE), entidad a cargo de las pruebas PISA.
     
Las preguntas
Pero no se conoce ningún documento técnico de soporte curricular, pedagógico o de política educativa del Ministerio o del gobierno nacional que respalde esta propuesta, y tampoco existen experiencias internacionales o nacionales al respeto.

Y las breves explicaciones del MEN y su ministra dejan muchas preguntas:
  • ¿por qué iniciar el programa con estudiantes de noveno grado?,
  • ¿qué razones o evidencias pedagógicas existen para creer que este modelo mejorará la calidad de la educación?
  • ¿quiénes serán los instructores del SENA encargados de la jornada adicional?, ¿qué formación pedagógica tienen y cómo fue su selección?
Más grave aún:
  • ¿cómo se hará la coordinación entre los nuevos instructores y la planta docente de los colegios seleccionados?,
  • ¿cómo se empalmarán los contenidos curriculares? 
  • ¿cómo se hará la evaluación de los estudiantes, si hoy cada colegio goza de autonomía para escoger el método que prefiera?

Calidad de los docentes
Entidades como la OCDE, el Programa de Promoción de la Reforma Educativa en América Latina y el Caribe (PREAL) y varios expertos colombianos han subrayado la necesidad de mejorar la calidad de los docentes como una condición sine qua non para una mejor educación básica y media.

Por esto sorprende que el MEN decida utilizar instructores del SENA, cuya fortaleza no es el saber pedagógico sino el conocimiento técnico sobre un área ocupacional, y que serían enganchados de manera apresurada, sin ningún tipo de concurso o selección y, además, con contratos a tiempo limitado de 3 y 6 meses o un año. Del total de los cerca de 25.000 instructores que hoy tiene el SENA, más de 22.000 están vinculados mediante contrato por tiempo limitado.
Por otra parte, y para mencionar solo el caso de Bogotá, en los concursos realizados durante los últimos diez años para nombrar 3.000 docentes oficiales, se han presentado más de 25.000 candidatos. Además, el MEN está pidiendo a las facultades de Educación que mejoren la calidad de sus programas, y exige que los docentes de los colegios oficiales presenten concursos de méritos para acceder al cargo (Decreto 1278 de 2002).
Los docentes oficiales deben pasar por un período de prueba que es evaluado por el rector; y una vez se posesionan de manera definitiva deben someterse a la evaluación de desempeño que se realiza anualmente. Así mismo, el sistema educativo pide a los docentes oficiales que presenten una prueba de evaluación de competencias para ascender en el escalafón.
La planta oficial de docentes en Colombia tiene un 85 por ciento de nombramiento en propiedad. Así las cosas, el Ministerio tiene la obligación de cumplir el artículo 68 de la Constitución de trabajar con personas de reconocida idoneidad ética y pedagógica para formar a los niños y jóvenes con mayores necesidades educativas.

El papel del SENA
Tampoco el Ministerio puede hacer de lado la Constitución y la Ley 115 de 1994 (artículo 20) según las cuales la educación básica tiene como objetivo la formación general de los colombianos mediante el acceso a diversos tipos de conocimiento, que le permita desarrollar habilidades comunicativas, mejorar el razonamiento para interpretar y resolver   problemas, comprender la realidad nacional y adquirir una cultura ciudadana.

La Ley hace hincapié sobre los aprendizajes básicos o fundamentales, pero en ninguna parte dice que los alumnos de la educación básica  deban aprender asuntos propios de la educación superior, y mucho menos propios del SENA.
Aclaro por supuesto que el problema no es la formación para el trabajo ni es el SENA –  que en los últimos años ha dado muestras de mejoras notables-. El problema es asegurar la pertinencia y calidad de la educación básica, más todavía cuando el SENA  no es el ente  rector de la educación superior en las áreas técnicas y tecnológicas y, menos, en la educación universitaria.
Sería grave que el MEN tenga proyectado establecer jornada única y mejorar la calidad de la educación básica con un uso intensivo del SENA, o pretenda cambiar la razón de ser del mismo y lo dedique a la educación básica aprovechando las posibilidades que tiene esta institución para contratar instructores baratos.

No a la improvisación
El Ministerio de Educación no puede improvisar con la jornada única; esta es una política pública costosa y de largo plazo, que involucra a más de ocho millones de niños y jóvenes, con sus respectivos padres.

De acuerdo con la experiencia chilena, se requieren entre 12 y 15 años para acoplarse a este tipo de cambio, y el costo promedio de esta iniciativa supera hasta el año 2025 los 10 billones de pesos por año.
La única manera de mantener esta iniciativa es lograr que sea parte de un plan integral de educación, en consenso con el magisterio, con las facultades de Educación, con las entidades territoriales, con los partidos políticos, con el Congreso, con los empresarios y con otros actores (Colombia cuenta con varias ONG expertas en el tema educativo).
El presidente Santos se comprometió a concertar su política educativa. Por eso el gobierno, a través del Ministerio de Educación Nacional, tiene la obligación ética y legal de buscar  acuerdos para definir el futuro de las próximas generaciones.
Organizaciones como la Federación Colombiana de Educadores (FECODE) tienen el deber  de participar en este proceso, aceptando que tienen interés en los salarios de los docentes y en su estabilidad, pero también que los maestros tienen la responsabilidad de mejorar la educación y las condiciones en las cuales estudian los niños.
El gran temor que surge ante la ampliación de la jornada escolar es hacer más de lo mismo: educación pobre para niños pobres, con pobres resultados.
La jornada única pensada como instrumento para mejorar la equidad y calidad de la educación debe empezar por el preescolar, el sector rural y los municipios más afectados  por el conflicto armado. Sin embargo, antes de dar este paso se necesita planeación, política pública en serio, acuerdo de la sociedad y reformas curriculares, innovaciones pedagógicas, capacitación de los profesores, ampliación de la infraestructura y más recursos.
El acuerdo por una mejor educación debe ser realista y comprometer a los padres de familia para que dejen de mirar la escuela como una guardería. Por eso, el sector educativo y las escuelas deben buscar los mecanismos para que los padres se comprometan con el proceso educativo de sus hijos y también exijan a los maestros y al sistema educativo calidad.

jueves, 25 de septiembre de 2014


RESULTADOS PISA POR DECILES

COMPARACIÓN PAÍSES OCDE
 
 
 
PISA 2012: COMPARACIÓN DE COLOMBIA CON OTROS PAÍSES
 
 



TALIS: CÓMO SON Y CÓMO TRABAJAN LOS DOCENTES DE LOS PAÍSES DE LA OCDE

ANGEL PÉREZ MARTÍNEZ

La OCDE publicó los resultados de la encuesta TALIS (teaching and learning International Survey), que se aplicó en 34 países a cerca de 107.000 educadores; rectores de más de 6500 centros educativos y a 100.000 docentes de secundaria baja, el equivalente a los grados 6º a 9º en Colombia, quienes enseñan a estudiantes entre 11 y 16 años; la encuesta es representativa para más de 4 millones de docentes. Este estudio internacional sobre las características de los docentes y las condiciones de la enseñanza en los países desarrollados, incluyó a Brasil, Chile y México, en América Latina.

TALIS es la encuesta más grande que se realiza en el mundo a docentes, la primera se realizó en el año 2008. TALIS tiene el propósito de determinar cuáles son las condiciones de trabajo de los profesores, las características en las cuales ellos enseñan y el entorno institucional en el cual se desenvuelve su desarrollo laboral. La encuesta permite comparar el desempeño de la profesión  de los docentes entre países; analizar resultados sobre la formación inicial de los profesores y  su posterior desarrollo profesional; conocer su propia satisfacción con su trabajo, el clima escolar, que piensan  de sus propias habilidades y cómo la sociedad los valora, entre otros aspectos de su labor.

Luego estudiar y conocer los resultados de TALIS serán de gran ayuda para establecer políticas educativas relacionadas con la profesión docente en países como Colombia que no participan en dicha encuesta, pero cuyos resultados son muy significativos sobre cómo los profesores perciben su trabajo; cuál es su rol en los procesos educativos y cómo impacta el entorno y los resultados de sus experiencias en las aulas; además, del efecto que tiene la formación y los valores de los docentes en el desarrollo normal de su trabajo, así como las condiciones de la enseñanza y la acción educativa para con sus estudiantes.

RESUMEN DE ALGUNOS RESULTADOS DE TALIS:

El promedio de edad de los docentes es de 43 años, sólo el 12% tiene menos de 30 años y el 67% de los encuestados son mujeres, Japón es el único país donde las mujeres no son mayoría (39%), y en 22 países ellas representan más del 75% de los docentes. Los profesores de los países de la OCDE tienen 16 años de experiencia como docentes, 3 años en otros roles educativos y  4 años en otro tipo de trabajos; se destaca que el 33% de los docentes tienen más de 20 años de experiencia y en promedio, ellos tienen 10 años continuos de laborar en la escuela en el momento de contestar la encuesta. Los rectores tienen en promedio  21 años de experiencia en docencia.

El 83% de los docentes son empleados permanentes de la escuela o del sistema educativo local o nacional y el 82% de los profesores son empleados de tiempo completo,  menos del 12% de los contratos de los profesores son realizados con un tiempo menor a un año.

Una muy buena noticia lo constituye el hecho que cerca del 90% de los docentes declaró sentirse bien preparado para ejercer la docencia y lo más importante satisfechos con su trabajo, si tuvieran la oportunidad de volver a definir su profesión la mayoría de ellos optarían, de nuevo, por ser profesores. El 72% de los docentes informó que recibió educación formal que incluyó contenidos que ellos desarrollan con sus estudiantes, el 70% de los docentes de secundaria reportó que su educación formal incluyó pedagogía y el 67% prácticas en los salones de clase. El 88% de los docentes sostuvo que participó el año inmediatamente anterior en actividades de desarrollo profesional. Los docentes de los países de la OCDE con formación específica en pedagogía y entrenamiento en el aula, sienten que son más competentes  que sus colegas, que no tuvieron este tipo de formación.

La mayoría de los docentes declaró que trabaja en un positivo clima profesional con el resto del equipo de profesores, donde hay un respeto mutuo por el trabajo y los colegas. También el positivo ambiente de trabajo se expresa en compartir creencias, cultura, sucesos y en los altos niveles de cooperación entre escuelas y comunidades locales, así como en la habilidad para abrir discusiones sobre las dificultades de los procesos de educación. Otro buen indicador es el que reportaron entre el 91% y el 96% de los docentes, quienes afirmaron tener excelentes relaciones con sus estudiantes.

El 82% de los docentes labora en colegios públicos, el tamaño promedio de los centros educativos es de 546 estudiantes con 45 docentes por escuela. Las clases cuentan con 24 estudiantes en promedio, Chile y Brasil tienen más de 30 estudiantes en los salones escolares. El 20% de los estudiantes provienen de hogares socioeconómicamente desfavorecidos. El 17% de los docentes afirmó que trabaja con estudiantes cuya lengua materna es diferente al país donde ellos enseñan.

En las escuelas de los países donde se aplicó la encuesta hay una persona de soporte pedagógico por cada 14 profesores y una persona del nivel administrativo por cada 6 profesores, en promedio.

Los profesores trabajan  en promedio 38 horas a la semana, la mitad del tiempo lo dedican a las aulas de clase y la otra mitad a trabajos diarios complementarios en la labor de la enseñanza, en Japón trabajan 54 horas a la semana.

También, los profesores reconocen que necesitan retroalimentación sobre sus actividades, 6 de 10 docentes tienen una actitud positiva hacía el cambio y la mitad de los docentes encuestados manifestaron que la retroalimentación de su trabajo tiene efectos positivos en la interacción con los estudiantes y en el manejo de las prácticas evaluativas en el aula.

Los decentes mostraron la necesidad y la disposición de conocer las últimas investigaciones en aprendizaje, pedagogía y prácticas educativas, ellos están retados para ser capaces de usar con sus estudiantes las últimas herramientas educativas y tecnológicas, disponibles. También los docentes destacaron la importancia de colaborar entre ellos y de trabajar en equipo, cuando esta actividad se realiza durante al menos 5 veces al año se incrementa el sentido de auto eficacia y satisfacción con el trabajo.

SOBRE LOS RECTORES O LÍDERES DE LAS ESCUELAS

Según los rectores encuestados, la mayoría de los docentes de la secundaria trabajan en escuelas donde éstas tienen la responsabilidad para determinar los materiales educativos que usan en las aulas, y además, éstas establecen las políticas y los procedimientos disciplinarios para los estudiantes. De otra parte, los rectores informaron que menos del 40% de los profesores trabajan en escuelas donde éstas fijan las decisiones sobre salarios, tales como: salario de arranque para los docentes, así como las escalas de salarios e incrementó de salarios.

El 47% de los directores de las escuelas sostienen que falta personal de apoyo y 56% que carecen de maestros calificados. En el promedio OCDE, cerca del 33% de los profesores trabajan en escuelas cuyos directores señalan que existe déficit de profesores cualificados y/o de buen nivel de rendimiento, el 20% trabajan en escuelas con un reporte de deficiente vocación de sus maestros y el 50% labora en escuelas donde hay necesidad de profesores para estudiantes con necesidades especiales. Los rectores sostienen que entre el 26% y el 38% de los docentes trabajan en escuelas con deficientes materiales de apoyo pedagógico.

Los rectores reportaron que el 87% de los docentes trabajan en escuelas donde el equipo de profesores comparte un común conjunto de creencias. El 98% de los rectores reportaron buenas relaciones entre estudiantes y profesores. Entre el 90% y el 93% de los docentes trabajan en escuelas donde los rectores sostienen que están dispuestos a discutir sobre las dificultades con los colegas, así como a buscar ideas y aspectos culturales para compartir propósitos comunes con sus profesores.

Finalmente, el 11% de los docentes trabajan en escuelas donde los rectores informan que llegan tarde por lo menos una vez a la semana. El ausentismo semanal y la llegada tarde de los estudiantes son los 2 principales problemas que reportaron los rectores de las escuelas de los 34 países de la OCDE que participaron en la encuesta.


¿Es posible adoptar la jornada escolar completa?

Es la bandera principal de este segundo gobierno de Santos, y es sin duda esencial para cerrar la brecha entre la educación oficial y la privada. Pero supone un esfuerzo gigantesco de construir colegios y mejorar salarios: ¿se encontrarán los fondos? 

Ángel Pérez Martínez*

Las propuestas de Santos

En su discurso de posesión, el presidente Santos anunció tres “pilares” que serán la base de su Programa de Gobierno 2014-2018: paz, equidad y educación. En educación mencionó seis propuestas:

  • Aumentar el presupuesto nacional destinado al sector; en campaña se comprometió con más de 7 puntos del PIB.  
  • Universalizar la atención integral para los niños entre 0 y 5 años, mediante la estrategia “De Cero a Siempre”;
  • Estimular a los mejores bachilleres para que sean maestros, y aumentar los ingresos y formación para los actuales docentes;
  • Mejorar la calidad e intensidad de la educación para niños y jóvenes, retornando gradualmente a la jornada completa;
  • Aumentar el acceso a la educación superior mediante la entrega de 400 becas a los mejores estudiantes del Sisbén 1 y 2; y
  • Cuidar y fortalecer al SENA como “la joya de la corona”.

Sobre las primeras cuatro propuestas de Santos, asociadas con la educación inicial, básica y media existe un relativo consenso, tanto internacional como nacional: la evidencia indica que son el camino para avanzar en cuanto a calidad, convivencia y desarrollo ciudadano de los estudiantes.

El problema es cómo lograrlo, cuando la experiencia señala que para alcanzar resultados significativos en estos niveles educativos se requieren políticas de más de cuatro años. Por ejemplo, Colombia necesitó más de diez años para universalizar la cobertura en el grado de transición (niños de 5 años).

Hay que destacar que Colombia llega obligada a estas propuestas debido a los malos resultados de sus estudiantes de 15 años en las Pruebas PISA que realizó la Organización para Cooperación para el Desarrollo Económico (OCDE) a comienzos de 2012.

Adicionalmente, el gobierno necesita un escenario de posconflicto con más equidad económica y más desarrollo sociopolítico, para lo cual será fundamental un sistema educativo que garantice no solo el derecho sino la calidad para los niños y jóvenes más pobres.

 

¿Por qué  jornada completa?

La decisión de ampliar la jornada escolar es sin duda el reto más complejo y más importante de política y gestión del sector educativo, debido al número de personas que beneficiaría y a los costos y recursos que involucraría.

Los estudiantes de la educación oficial, que son quienes tienen mayores necesidades educativas, solo acuden a media jornada escolar porque a partir de los años 1960 el Estado, en cabeza del Ministerio de Educación Nacional, decidió ahorrar recursos en infraestructura  y usar las sedes de las escuelas y colegios oficiales en doble, y hasta triple, jornada con el propósito de aumentar la cobertura.  

Este objetivo se logró en parte, pero creó una odiosa diferencia entre la educación oficial y la educación privada de buena calidad, que amplía la brecha entre niños y jóvenes según que accedan a uno u otro tipo de educación.

Hoy, cerca del 90 por ciento de los alumnos de los colegios oficiales solo asisten entre 5 y 6 horas diarias al sistema educativo, durante 38 semanas. La norma sostiene que deben ser 40 semanas, pero entre festivos, convocatorias de los sindicatos y día especiales se pierden en promedio 10 días al año.

La jornada escolar única busca copiar a los mejores colegios privados del país, a donde los muchachos asisten durante 8 horas al día, de 7:00 am a 3:00 pm, con un solo equipo de profesores y personal de apoyo que se involucra con los estudiantes y sus familias en torno a un Proyecto Pedagógico Educativo (PEI) y con un currículo único congruente con un proyecto de vida para los estudiantes.

Además, estos estudiantes normalmente reciben educación bilingüe, profundizan en campos del conocimiento donde el colegió establece el énfasis de acuerdo con el PEI, y participan de manera transversal en diferentes actividades artísticas y culturales.

La diferencia más notable entre un colegio de jornada única y otro de media jornada es la posibilidad que tiene el primero de trabajar de manera integral en el PEI con un clima escolar y laboral más tranquilo. Allí, los profesores dialogan, pueden almorzar juntos o con sus alumnos y preparar reuniones y acciones de apoyo a los estudiantes con problemas de aprendizaje.

Además, la jornada completa permite reuniones y debates pedagógicos durante la jornada laboral de los docentes, los cuales se difunden luego mediante reflexiones con padres de familia, con estudiantes y otros actores del proceso educativo.

Por lo demás, en un colegio con jornada completa, rectores y coordinadores dedican un mayor tiempo a la gestión educativa, al acompañamiento y al soporte de los procesos pedagógicos y a los docentes, lo cual es un factor determinante en la calidad de la educación.

En cambio, los colegios oficiales están más dedicados a temas administrativos (piensen en el esfuerzo de directivos y de maestros en un colegio que debe empezar clases a las 6:30 am con 1.000 estudiantes y luego sacarlos del colegio hacia las 12:20 para lograr que a las 12:30 comience el ingreso de los 1.000 estudiantes de la tarde).

 

Estudiantes por jornada escolar  

Según los datos del Ministerio de Educación Nacional (MEN), 10.629.565 estudiantes de colegios públicos y privados asistieron al sistema de educación básica y media en 2013, de los cuales, solo el 18 por ciento estudió en jornada única o completa.

La mayoría de los estudiantes solo van a media jornada escolar; en la mañana 5.700.921 estudiantes (54 por ciento) y en la tarde 2.228.316 (21 por ciento). Además, existen dos jornadas adicionales en la educación oficial a las cuales acuden jóvenes o adultos: fin de semana (sábados y domingos) 445.166 (4 por ciento) y nocturna 295.851 (3 por ciento).

Las matrículas en educación oficial básica y media alcanzaron los 8.887.010 estudiantes (84 por ciento del total) en 2013 y, según el MEN, solo 1.031.372 de estos acuden en jornada escolar completa.

El 88 por ciento de los estudiantes oficiales asisten a media jornada escolar: en la mañana 5.106.857 estudiantes (57 por ciento) y en la tarde 2.114.036 escolares (24 por ciento). El 7 por ciento de la matrícula oficial va a la jornada de fin de semana (4 por ciento) o la jornada nocturna (3 por ciento).

De acuerdo con lo anterior, la propuesta del gobierno Santos será lograr que cerca de 8 millones de estudiantes accedan a jornada única. Esta meta se puede acercar a 9 millones de estudiantes en el año 2025, en la medida que el programa sea exitoso, se acompañe de una reducción de la deserción escolar, y algunas familias decidan trasladar a sus hijos de la educación privada a la oficial.

La infraestructura: principal dificultad

Los estudiantes de la jornada de la mañana tienen sede educativa asegurada para la jornada completa, y quienes asisten los fines de semana o a la jornada nocturna no afectan al programa de la jornada completa.

Por lo tanto es necesario garantizar la infraestructura educativa para cubrir la jornada completa de quienes estudian en la tarde en la educación oficial, es decir 2.114.036 estudiantes.

Mientras no se resuelva esta necesidad de nuevos colegios para los estudiantes de la tarde, un número similar de estudiantes de la jornada de la mañana no podrán acceder a jornada completa. Es decir, en el corto plazo el problema de infraestructura afectará a más de 4 millones de estudiantes.

El 90 por ciento de los estudiantes de la jornada de la tarde se ubica en zonas urbanas, especialmente en las ciudades capitales. En Bogotá, sectores y barrios muy deprimidos se construyeron sin ninguna planeación y allí no existen lotes para construir nuevos colegios, razón por la cual en algunos casos se necesitará comprar manzanas completas.

Según los antecedentes de construcción y dotación de colegios en Bogotá, años 2004 a 2008, un colegio nuevo tiene un costo promedio de 15.000 millones de pesos para 1.400 estudiantes. Sin embargo, por facilidad para localizar lotes, espacios recreativos y deportivos, calidad y posibilidades pedagógicas es preferible pensar en colegios para 700 estudiantes, razón por la cual se requieren 3.020 nuevos colegios para atender en jornada completa a los estudiantes de la tarde.

Así, si se proyecta a 10 años (2025 Colombia la más educada) a partir del 2015 Colombia debe construir por lo menos 302 nuevos colegios por año, con un costo total que superará los 23 billones de pesos.

El tamaño promedio de los centros educativos de la encuesta TALIS que se aplicó en 34 países de la OCDE es de 546 estudiantes con 45 docentes por escuela.

Sin embargo, son varios los beneficios de la jornada completa: en Chile, por ejemplo, mejoró la calidad educativa, disminuyó el embarazo juvenil y la deserción escolar, y tuvo efectos positivos sobre la convivencia escolar.

Colombia debe proyectar una mejora en la gestión de los colegios dadas las posibilidades de realizar y consolidar proyectos pedagógicos en dichas instituciones con menos estudiantes.

La jornada completa debe incidir para que pese más el efecto escuela que el efecto familia y el del entorno social donde conviven los muchachos, en un país violento y donde abundan las posibilidades armadas o delincuenciales para los  jóvenes.

Además, la jornada completa implica aumentar los salarios de los docentes y garantizar su plena profesionalización.

La mayoría de los docentes de la educación oficial son mujeres (66 por ciento), y un estudio con los docentes de Bogotá demostró que ellas dedican gran parte de su tiempo libre a actividades del hogar, mientras que el 25 por ciento trabajaban en otras actividades una vez cumplen con la jornada laboral de 6 horas en los colegios de la ciudad. 
Por esto en el diseño de los POT, el gobierno nacional, el Congreso y los gobiernos locales deben dar prioridad al uso del suelo para la construcción de sedes educativas, además de  prohibir la construcción de vivienda sin los equipamientos educativos correspondientes

Este artículo fue publicado en RAZON PÚBLICA: http://www.razonpublica.com/index.php/econom-y-sociedad-temas-29/7856-¿es-posible-adoptar-la-jornada-escolar-completa.HTML